El legado detrás del control de fluídos

Conversamos con José, fundador de INDAVE: un nombre que es sinónimo de trayectoria e ingeniería de válvulas en nuestro país. INDAVE es hoy una pyme argentina sólidamente posicionada en la…

Conversamos con José, fundador de INDAVE: un nombre que es sinónimo de trayectoria e ingeniería de válvulas en nuestro país.

INDAVE es hoy una pyme argentina sólidamente posicionada en la ingeniería, desarrollo y fabricación de válvulas especiales para los procesos más exigentes de la industria de Oil & Gas y Minería. Detrás de ese posicionamiento hay una historia de oficio, conocimiento técnico y una cultura de trabajo que se consolidó a lo largo de décadas. Conversamos con su fundador, José Capasso, para entender el origen, el presente y el legado de la compañía.

José, para entender el presente de la empresa hay que ir al origen. ¿Cómo empezó este vinculo tan estrecho con el mundo de las válvulas?

Mi vínculo con las válvulas empieza muy temprano. A los 15 años ya estaba trabajando en este rubro, formándome en el oficio y entendiendo desde adentro cómo funcionan los equipos y qué exige realmente la industria. Es una experiencia que me acompañó toda la vida y que fue la base sobre la cual más adelante con mi hijo pudimos proyectar lo que hoy es INDAVE.

Hoy INDAVE es vista como una empresa afianzada en la ingeniería de válvulas especiales, pero los comienzos fueron muy distintos. ¿Cómo recuerda esos primeros años?

Empezamos con recursos limitados, pero con una idea muy clara: crecer sin resignar calidad. La evolución que se ve hoy es el resultado de un crecimiento sostenido, paso a paso. Desde el primer día tuvimos tres pilares innegociables: el foco en el cliente para solucionar los inconvenientes que les surgían en los servicios, la creatividad en los desarrollos y la calidad del producto. Nunca aceptamos bajar el estándar, y fomentamos día a día a la mejora de los procesos para lograr los mejores resultados.

En sectores como Oil & Gas y Minería, la confiabilidad del producto es clave. ¿Recuerda algún hito que haya marcado un punto de inflexión en la historia de INDAVE?

Sí, claramente. Uno de nuestros primeros y principal cliente es Total Austral. En ese momento era, y sigue siendo, una de las compañías más exigentes desde el punto de vista técnico. TOTAL confió en nuestra capacidad y juntos trabajamos para desarrollar gran parte de nuestra gama de productos .Que una empresa de ese nivel confiara en nosotros cuando recién comenzábamos fue una validación muy fuerte. Nos confirmó que el camino de la ingeniería aplicada y la calidad era el correcto.

Para cumplir con esos niveles de exigencia, el factor humano parece ser determinante. ¿Cómo se conforma el equipo que hoy sostiene a INDAVE?

El equipo es fundamental. Si bien mi trayectoria aportó una base técnica importante, el verdadero diferencial de INDAVE está en haber logrado transmitir una cultura de calidad y compromiso a cada integrante. Hoy detrás de cada válvula hay un grupo de profesionales que entiende la responsabilidad que implica diseñar y fabricar equipos para procesos críticos. Esa conciencia colectiva es uno de nuestros mayores activos.

¿Cómo se refleja esa cultura en los procesos internos de la empresa?

Se refleja en todo. Desde el Departamento de Ingeniería, que no solo diseña sino que analiza cada aplicación en función de las condiciones reales de operación del cliente, hasta el taller y el despacho final. Cada área entiende que su trabajo impacta directamente en la confiabilidad del producto en campo. Nuestros procesos están pensados para garantizar calidad, trazabilidad y cumplimiento de los requisitos técnicos más exigentes.

Usted suele mencionar que comenzó muy joven en este oficio. ¿Ese espíritu se mantiene vivo en las nuevas generaciones dentro de INDAVE?

Absolutamente. Uno de los mayores desafíos fue lograr que esa experiencia de toda una vida se transfiera al equipo. Hoy contamos con profesionales autónomos, capacitados y comprometidos, que continúan ese legado. Somos una empresa de origen familiar, pero con una fuerte profesionalización, que logró crecer sin perder la cercanía, la atención personalizada y el respeto por el cliente.

Mantener estándares tan altos en una empresa familiar no siempre es sencillo. ¿Cómo lo viven puertas adentro?

Es un desafío constante, pero también una fortaleza. La clave está en el compromiso y en la claridad de los valores. INDAVE se destaca en el mercado por la calidad de sus productos y procesos, porque entendemos que de eso depende la confianza de nuestros clientes. Ese reconocimiento no es casual: es el resultado de años de trabajo, coherencia y una cultura que hoy sigue vigente más allá de mi rol personal.

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